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ESCUELA DOMINICAL

Lucas 2.52 y Mateo 28:18-20 en ambos versículos encontramos la esencia de la Escuela Dominical, esencia que se transforma en una herramienta poderosísima al momento de preparar nuestras lecciones y exponerlas, les invita a que descubramos que es la escuela Dominical.
Lucas nos plantea las distintas áreas de desarrollo de todo niño, sin importar su clase social ni edad. Este desarrollo involucra, Físico (Estatura), Sabiduría (Conocimiento Secular-educación), Gracia para con los Hombres (las buenas actitudes hacia los demás, que es lo que debemos aceptar en nuestra escuela Dominical, vale decir remediar aquello que esta mal, buenos hábitos y buenas relaciones sustentadas en principios divinos), Gracias para con Dios (nos plantea el desafío de guiarles en la búsqueda y acercamiento a los propósitos que Dios tiene para sus vidas (dones, vida espiritual sana).
Mateo 28.20 nos plantea que nuestro deber como escuela dominical está centrado en ” enseñarles que guarden (en su corazón y ejecuten) todas los cosas que él nos ha enseñado”, así también nos confronta con el hacer discípulos ya que nuestro deber es formar discípulos de Cristo, formar verdaderos Cristianos.
Por lo Tanto la Escuela Dominical en una entidad sustentada y avalada por la palabra de Dios en cuanto a sus fundamentos y objetivos. Es parte del propósito de Dios para los hombres, el hacerles llegar a la inteligencia por medio del conocimiento de Dios (proverbios 9.10), y que estos sean enteramente preparados para toda buena obra (2 Timoteo 3.16-17).
Por lo Cual nuestro deber es conducir (aun cuando es deber primario de los padres llevar adelante toda esta tarea) y entregar las herramientas necesarias para que nuestros niños sean varones de respeto hacia los demás y verdaderos caballeros con las niñas y Adultos, y nuestras niñas sean delicadas y verdaderas señoritas, donde sus palabras reflejen una mente sana, lo mismo para los niños.
Como Escuela Dominical contamos con un tiempo bien reducido para sembrar la buena semilla esa que nos dice que hay un Dios que les espera con sus brazos abiertos y deseoso que se le acerquen “Dejad a los niños venid a mi y no se los impidáis”.
 
Somos responsables de lo que hemos aceptado, el enseñar. Y por eso estamos aquí.